Empresarios de México y EU buscan extender el T-MEC 16 años
El CCE y la Cámara de Comercio de EU pidieron a Sheinbaum certidumbre para invertir, mientras ambos gobiernos alistan una nueva ronda en octubre
La continuidad del tratado, prioridad del sector privado
La permanencia del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) se ha convertido en el asunto que más inquieta a la iniciativa privada de la región. Con ese tema al centro, dirigentes empresariales de México y Estados Unidos sostuvieron un encuentro con la presidenta Claudia Sheinbaum para plantear la necesidad de dar estabilidad al marco comercial que rige los intercambios entre las tres economías.
A la reunión asistieron representantes del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y de la Cámara de Comercio de Estados Unidos. Ambos organismos coincidieron en que conservar la integración comercial norteamericana es una condición indispensable para que las empresas planeen a largo plazo y se abran paso a nuevos proyectos de inversión.
Una renovación por 16 años más
José Medina Mora, presidente del CCE, explicó que el sector privado mexicano trabaja para que el acuerdo se renueve por un periodo adicional de 16 años. La postura refleja el interés de las compañías por contar con reglas claras y previsibles, un elemento que consideran clave para decidir dónde y cuánto invertir.
Para los empresarios, un horizonte de largo plazo reduce la incertidumbre en cadenas de suministro altamente interconectadas, en las que las piezas y los productos cruzan las fronteras de la región varias veces antes de llegar al consumidor final.
Inversión e integración, el argumento de fondo
Los representantes del sector subrayaron que la fortaleza de la relación comercial depende de mantener la integración entre los tres países. En su visión, un tratado con vigencia asegurada es la base para atraer capitales, ampliar la capacidad productiva y consolidar a Norteamérica como región competitiva frente a otros bloques económicos.
Nueva ronda de negociaciones en octubre
En paralelo, los gobiernos de México y Estados Unidos preparan una nueva ronda de conversaciones prevista para octubre. El objetivo central será reducir los aranceles que hoy golpean a sectores estratégicos de la economía, entre ellos la industria automotriz, el acero y el aluminio.
Estas ramas son de las más expuestas a las barreras comerciales, por su peso en las exportaciones y por su papel en el empleo industrial. Un acuerdo que alivie los gravámenes sería recibido con beneplácito por las empresas, que han advertido sobre el impacto de los costos adicionales en su competitividad.
Lo que viene
Con las negociaciones en puerta y la renovación del T-MEC como telón de fondo, el sector empresarial de ambos países mantiene su presión para que se consoliden acuerdos que den certeza a la inversión. Los resultados de la próxima ronda serán observados de cerca, pues de ellos dependerá en buena medida el rumbo de la relación comercial más importante de la región.

