Trump y el T-MEC: incertidumbre para el futuro comercial
Las amenazas de Trump sobre aranceles al 25 % podrían poner en jaque el comercio entre México, EE.UU. y Canadá, generando riesgos económicos y políticos.
La posibilidad de que el expresidente estadounidense Donald Trump vuelva a poner en riesgo la estabilidad del Tratado entre México, EE.UU. y Canadá (T-MEC) no solo genera preocupación entre los tres países, sino que también cuestiona la solidez de los acuerdos comerciales internacionales. Sus declaraciones recientes y acciones anteriores evidencian una estrategia que podría desestabilizar los cimientos de uno de los tratados más relevantes de América del Norte.
Tras su juramentación, Trump anunció la posibilidad de imponer aranceles del 25 % a México y Canadá a partir del próximo 1 de febrero. Este tipo de amenazas no es nuevo: el republicano ha recurrido a ellas en múltiples ocasiones, argumentando que ambos países permiten el ingreso de migrantes irregulares y el contrabando de narcóticos hacia territorio estadounidense. Sin embargo, estas medidas podrían desencadenar no solo disputas comerciales de gran magnitud, sino también un impacto directo en las economías de los países involucrados.
Para México, el impacto sería especialmente grave. Datos del Gobierno mexicano muestran que el 83,1 % de sus exportaciones tienen como destino EE.UU., mientras que las importaciones provenientes de su vecino del norte representan un 40,5 %. En este contexto, un aumento en los aranceles podría afectar drásticamente su economía, además de desatar una cascada de consecuencias a nivel regional.
Una revisión clave en 2026
El T-MEC, que reemplazó al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en 2020 durante el mandato de Trump, está programado para ser revisado por los tres países en 2026. Algunos analistas consideran que esta revisión será crucial para determinar el futuro del acuerdo. Jonathan Ruiz Torre, periodista mexicano, advierte que las posibles decisiones de Trump podrían derivar en un escenario de constante incertidumbre. “Aunque es poco probable que el tratado se termine abruptamente, lo que sí podría suceder es que entre en un proceso de revisión constante, afectando la confianza en los acuerdos comerciales con EE.UU.”, señala.
Ruiz Torre también subraya las implicaciones políticas y económicas de una decisión visceral de Trump, advirtiendo que podría sentar un precedente preocupante: que los tratados firmados con EE.UU. carecen de estabilidad y previsibilidad.
El impacto en el sector automotriz
Uno de los sectores más afectados podría ser el automotriz. Según el diario estadounidense The New York Times, Trump estaría buscando renegociar el acuerdo antes de su revisión formal para proteger los empleos automotrices en su país y contrarrestar la creciente influencia de las empresas chinas. Esta estrategia incluiría evitar que las fábricas de automóviles se trasladen fuera de EE.UU. y restringir la entrada de vehículos y autopartes fabricados en China a través de México.
En su primer discurso tras asumir el cargo, Trump fue claro en sus intenciones: “Volveremos a fabricar automóviles en EE.UU. a un ritmo que nadie habría soñado posible hace tan solo unos años”. Además, prometió revisar el sistema comercial del país para proteger a los trabajadores estadounidenses y evitar que la riqueza nacional beneficie a otros países.
Riesgos económicos y políticos
El impacto de estas decisiones podría extenderse más allá del comercio. La incertidumbre generada por las políticas de Trump podría minar la confianza en los acuerdos internacionales y desincentivar futuras inversiones en la región. La economía mexicana, que depende fuertemente de sus exportaciones a EE.UU., podría enfrentar mayores costos y riesgos, lo que, a su vez, repercutiría en los consumidores y las cadenas de suministro.
Con la revisión del T-MEC en el horizonte, los gobiernos de México, EE.UU. y Canadá se enfrentan al desafío de mantener la estabilidad del tratado frente a las posibles presiones políticas y económicas. En este contexto, la visión a largo plazo y la negociación diplomática serán claves para garantizar el futuro del comercio en la región.