Nissan considera reubicar producción de México por aranceles de EE.UU.
La automotriz japonesa evalúa trasladar su producción si se impone un arancel del 25% a las importaciones mexicanas, lo que afectaría sus exportaciones de 320,000 vehículos anuales a Estados Unidos.
En un escenario económico cada vez más incierto, la automotriz japonesa Nissan enfrenta una decisión crítica que podría alterar su cadena de producción en América del Norte. La compañía, que actualmente exporta alrededor de 320,000 vehículos al año desde México hacia Estados Unidos, está analizando la posibilidad de reubicar su producción si el gobierno estadounidense decide imponer un arancel del 25% a las importaciones mexicanas.
El presidente de Nissan, Makoto Uchida, ha advertido que estas medidas arancelarias, impulsadas durante la administración del expresidente Donald Trump y que podrían resurgir bajo ciertas condiciones políticas, tendrían un impacto severo en las operaciones de la empresa. «Un arancel de esta magnitud afectaría gravemente nuestra competitividad y rentabilidad en el mercado estadounidense», declaró Uchida en un comunicado reciente.
Nissan, que cuenta con una de las plantas manufactureras más grandes del mundo en Aguascalientes, México, ha sido un pilar clave en la industria automotriz del país. Sin embargo, la amenaza de aranceles ha obligado a la empresa a evaluar alternativas para mitigar los costos adicionales. Entre las opciones que se barajan, destaca la posibilidad de trasladar parte de su producción a Estados Unidos o a otros países con acuerdos comerciales más favorables.
Esta situación no solo afectaría a Nissan, sino también a la economía mexicana, que depende en gran medida de la industria automotriz como uno de sus principales motores de crecimiento. México es el cuarto mayor exportador de vehículos a nivel global, y Estados Unidos es su principal mercado. Un arancel del 25% podría desencadenar una reacción en cadena, afectando a miles de empleos y a la inversión extranjera en el sector.
Expertos en comercio internacional han señalado que la posible reubicación de Nissan refleja una tendencia creciente entre las empresas globales de diversificar sus operaciones para reducir riesgos ante políticas proteccionistas. «Las compañías están buscando flexibilidad en sus cadenas de suministro para adaptarse a un entorno comercial cada vez más volátil», comentó Laura Gómez, analista económica.
Aunque no se ha tomado una decisión final, la posibilidad de que Nissan mueva su producción fuera de México ha encendido las alarmas en ambos lados de la frontera. Mientras tanto, la automotriz continúa monitoreando las negociaciones comerciales entre México y Estados Unidos, esperando que se alcance un acuerdo que evite la imposición de aranceles y preserve la integración económica de la región.