EE.UU. despliega destructor en el Golfo de México por seguridad
El USS Gravely patrullará la región con misiles Tomahawk para interdicción de drogas y control fronterizo, en una acción que intensifica la presencia militar.
EE.UU. intensifica presencia militar en el Golfo de México con un destructor de misiles
El gobierno de Estados Unidos ha desplegado el destructor de misiles USS Gravely en el Golfo de México como parte de un operativo de seguridad nacional y control fronterizo. La decisión, anunciada por el Departamento de Defensa, se enmarca en una serie de medidas que buscan reforzar la soberanía estadounidense y combatir el narcotráfico en la región.
El portavoz del Pentágono, Sean Parnell, informó el lunes que el USS Gravely zarpó desde la Estación de Armas Navales de Yorktown, en Virginia, para un despliegue programado en el Golfo de América, término recientemente adoptado por la administración de Donald Trump para referirse al Golfo de México. Esta denominación ha generado tensiones diplomáticas con el gobierno mexicano.
Un despliegue con múltiples objetivos
El buque, equipado con avanzados misiles Tomahawk, no solo se dedicará a operaciones de interdicción de drogas, sino que también podría participar en otras misiones estratégicas. De acuerdo con Alexus Grynkewich, director del Estado Mayor Conjunto de Operaciones, la nave estará involucrada en la lucha contra la piratería, el combate militar, la interdicción de migración ilegal, la protección de fuerzas militares, la seguridad nacional y la respuesta humanitaria.
Este despliegue forma parte de una estrategia más amplia en la que el Comando del Norte activó la Fuerza de Tarea Conjunta-Frontera del Sur para coordinar operaciones de control en la frontera. Según el documento oficial del Departamento de Defensa, la transferencia de autoridad hacia esta fuerza busca consolidar esfuerzos en la zona y mejorar la eficiencia operativa. «Permitiremos operaciones más efectivas y eficientes para sellar la frontera sur y repeler la actividad ilegal», señala el texto.
Trump endurece su política de seguridad fronteriza
La administración Trump ha reforzado su política de seguridad con una serie de medidas que incluyen el uso de aviones militares para la deportación de migrantes y la utilización de drones para espiar a los jefes de los cárteles de la droga. Además, el gobierno republicano ha declarado a los cárteles mexicanos como organizaciones terroristas, lo que abre la posibilidad de operaciones militares directas en territorio mexicano.
Según Gregory M. Guillot, principal oficial del Comando Norte, el despliegue del USS Gravely representa «un paso importante para sellar la frontera sur y mantener la soberanía e integridad territorial de EE.UU.». A pesar de que el gobierno estadounidense afirma que los cruces ilegales han disminuido en un 93 %, busca un control total de la frontera.
Repercusiones diplomáticas y reacciones
El despliegue del destructor y la creciente militarización de la frontera han generado críticas en México y en sectores políticos estadounidenses. Organizaciones de derechos humanos advierten sobre el impacto que estas medidas podrían tener en migrantes y comunidades fronterizas, mientras que el gobierno mexicano ha expresado preocupación por la escalada de tensiones derivadas de estas acciones unilaterales de Washington.
Con una política de «tolerancia cero» hacia el narcotráfico y la migración ilegal, la administración Trump sigue apostando por una estrategia militarizada para abordar problemas de seguridad que han sido motivo de debate a nivel internacional. Resta por ver cómo evolucionará la situación y cuál será la respuesta de los países involucrados ante este nuevo escenario en la región.