China se declara lista para una guerra total con EE.UU.
El portavoz chino Lin Jian afirma que Pekín «luchará hasta el final» ante cualquier tipo de conflicto, mientras EE.UU. aumenta aranceles y culpa a China por la crisis del fentanilo.
En un tono firme y desafiante, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Lin Jian, declaró este martes que su país está dispuesto a «luchar hasta el final» en «cualquier tipo de guerra» con Estados Unidos. Esta advertencia se produce en medio de un nuevo capítulo de tensiones entre las dos potencias, luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, incrementara los aranceles a productos chinos del 10 % al 20 %, argumentando que Pekín no ha hecho lo suficiente para frenar el flujo de fentanilo, una droga sintética que ha causado una crisis de salud pública en EE.UU.
La Casa Blanca describió el fentanilo como una «amenaza inusual y extraordinaria» y acusó a China de no tomar «medidas adecuadas» para abordar el problema. Sin embargo, Lin Jian calificó estas acusaciones como una «excusa endeble» para justificar las medidas arancelarias y aseguró que las contramedidas de China son «legítimas y necesarias».
La crisis del fentanilo: Un punto de fricción
El fentanilo, un opioide sintético 50 veces más potente que la heroína, ha sido responsable de miles de muertes por sobredosis en EE.UU. en los últimos años. Trump, en una orden ejecutiva, sostuvo que China no ha actuado para frenar el flujo de esta droga, lo que ha exacerbado la crisis. No obstante, Lin Jian responsabilizó a Washington de la situación, afirmando que China ha tomado medidas para ayudar a resolver el problema, pero en lugar de reconocer estos esfuerzos, EE.UU. ha optado por «difamar y culpar» a Pekín.
«Nos han estado castigando por ayudarlos», lamentó el portavoz chino, quien también advirtió que las subidas de aranceles no resolverán el problema del fentanilo y, en cambio, socavarán el diálogo y la cooperación antinarcóticos entre ambos países.
Medidas arancelarias y respuestas de China
En respuesta al aumento de aranceles por parte de EE.UU., China anunció este martes la imposición de gravámenes adicionales sobre una amplia gama de productos estadounidenses. Entre los productos afectados se encuentran el pollo, el trigo, el maíz y el algodón, con aranceles del 15 %, y la soja, carne de cerdo, carne de vacuno, productos acuáticos, frutas, verduras y lácteos, con tasas del 10 %.
Estas medidas reflejan la escalada en la guerra comercial entre las dos economías más grandes del mundo, que comenzó en 2018 y ha tenido repercusiones globales, afectando a mercados, cadenas de suministro y relaciones diplomáticas.
Un llamado al diálogo y una advertencia firme
Lin Jian subrayó que la intimidación no asusta a China y que «presionar, coaccionar o amenazar no es la forma correcta de tratar con Pekín». Añadió que cualquier intento de ejercer «máxima presión» sobre China está condenado al fracaso. «Si EE.UU. quiere resolver el problema del fentanilo, debe consultar con China de igual a igual», afirmó.
Sin embargo, el portavoz dejó claro que China no retrocederá ante las provocaciones. «Si lo que quiere EE.UU. es una guerra, ya sea arancelaria, comercial o cualquier tipo de guerra, estamos dispuestos a luchar hasta el final», sentenció.
Implicaciones globales
Las tensiones entre China y EE.UU. no solo tienen repercusiones bilaterales, sino que también afectan la estabilidad económica y política global. La guerra comercial ha generado incertidumbre en los mercados internacionales, mientras que la retórica beligerante de ambos bandos aumenta el riesgo de un conflicto más amplio.
Expertos en relaciones internacionales advierten que, sin un diálogo constructivo, la escalada de tensiones podría llevar a un punto de no retorno, con consecuencias impredecibles para el orden mundial.
Mientras tanto, el mundo observa con preocupación cómo estas dos superpotencias continúan en una peligrosa espiral de confrontación, donde las palabras y las acciones podrían tener un impacto duradero en el siglo XXI.